Cuando
escuchamos decir “tienes una nueva oportunidad”, sentimos que un gran peso
desaparece de nuestro ser, se renuevan nuestras fuerzas, cobramos ánimo y nos
llenamos de esperanza. Y es que en nuestra imperfección humana nos equivocamos,
ya sea por inmadurez, por rebeldía o por ignorancia y muchas veces podemos
llegar a creer que ya es el final de nuestra historia porque pensamos que ya no
hay otra oportunidad para enmendar nuestro error. Esto puede suceder en
cualquier situación interpersonal o en nuestra relación con Dios.
Quienes se
han criado en hogares severos e inflexibles aprendieron que los errores son
imperdonables. Por esa razón cuando llegan a la adultez, viven temiendo siempre al castigo, a la vergüenza
y sienten que así como a ellos no se les permitió equivocarse ni se le dieron
segundas oportunidades, ellos no perdonarán a otros cuando se equivoquen en su
caminar diario. Ellos llegan a creer que ni Dios mismo puede perdonar sus
pecados, porque piensan que el amor de Dios es severo y cruel como el de los
hogares en que ellos se criaron. Sin embargo, no es así. Nuestro Dios es el
Gran Yo Soy que nos da a todos oportunidades para cambiar porque es la fuente
de amor que fluye constantemente para perdonarnos y levantarnos.
Él nos ama incondicionalmente y nos da nuevas
oportunidades para que podamos comenzar de nuevo, sin importar los errores o
pecados que hayamos cometido. Por eso nos dice en su Palabra: “Los justos
podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse”, Proverbios
24.16. Fíjate que Él nos advierte que
vamos a caer, pero volveremos a
levantarnos porque Él nos perdona y nos ayuda a levantarnos. En esa palabra
están contenidas las oportunidades que Dios nos regala para volver a empezar.
También la
Palabra nos dice que en el momento en que nos convertimos en hijos de Dios, al
aceptar que hemos pecado, las cosas viejas pasaron, son todas hechas nuevas.
¡Qué oportunidad tan extraordinaria! Después de haber pecado, poder
arrepentirnos y empezar nuevamente.
Esto no
quiere decir que tenemos licencia para equivocarnos, porque debemos tener
siempre presente que cada mala decisión y cada desobediencia a la Palabra de
Dios, es perdonada al arrepentirnos de corazón, pero las consecuencias sí
tendremos que cargar con ellas. Porque cada decisión desencadena una serie de
consecuencias para bien o para mal. Pero la oportunidad de cambiar la manera de
tomar decisiones y transformar nuestra vida siempre está presente porque
nuestro Dios es el Rey de las oportunidades. La experiencia de cada caída
debiera convertirse en una enseñanza de aprendizaje para no caer en lo mismo y
perfeccionarnos cada día con la ayuda de Dios.
Es
importante señalar que así como Dios siempre nos da oportunidades para ser transformados
por su amor, nosotros debemos darle a nuestros semejantes la oportunidad del
perdón cuando ellos se equivocan. Esa actitud sale de un corazón que ha
practicado el amor incondicional de Dios. Esta práctica nos mantiene libre del
odio, el rencor y la amargura que nos empaña la visión para alcanzar las ricas
bendiciones de Dios para nuestras vidas.
Valora tu
vida imitando al Hijo de Dios, Jesucristo. Él sin haber pecado, murió por el
perdón de nuestros pecados para que tuviésemos la oportunidad de la salvación.
Hoy tú tienes la oportunidad de levantarte de tu caída y emprender la ruta
correcta que Él trazó para ti. Aprovecha la oportunidad y compártela con otros.
Norma
Pantojas DCC, MC #0981
Consejera de
Familia
normapantojas@gmail.com
www.normapantojas.com

Autor: Norma Pantojas
Fecha: 12-04-2018
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