Recientemente
tuve la oportunidad de hablar ante un grupo de jóvenes respecto a qué factores
tomar en cuenta para diseñar un plan de crecimiento personal.
Para ello
cabe resaltar que no existe una formula, receta o metodología universal que sea
aplicable para todos, ya que cada uno enfrentamos ciertas limitaciones en
recursos económicos, medios de comunicación y accesibilidad respecto a
traslados y ubicación geográfica.
Además es
necesario considerar que cada uno tenemos temperamentos, personalidades,
talentos, intereses y hábitos muy distintos, por lo cual un plan de crecimiento
personal debe ser eso, personal.
Finalmente,
y aún más importante, Dios nos ha dado a cada quien un propósito especial,
quiere tener una historia única con cada uno de nosotros y por eso nos ha
diseñado con rasgos, dones y hasta apariencia acorde a ese propósito.
No obstante,
si hay algunas consideraciones generales que debemos saber si deseamos invertir
en cada día crecer y ser mejores en el camino a la transformación en el ser que
Dios quiere que seamos.
Divagando un
poco, algunas personas afirman que a través de los viajes se logra conocer y
aprender muchísimo, ¿Te imaginas la experiencia de visitar las sedes de los
ministerios más renombrados de cada país, tener la oportunidad de entrevistarte
con los líderes que han revolucionado e influido en la iglesia a nivel global?
Lamentablemente, pocos tenemos la capacidad económica para hacer un recorrido
por el orbe con tales intereses.
Hoy en día,
a través de una computadora con acceso a internet se puede tener una
experiencia similar, esto es, tenemos acceso a información de cualquier parte
del planeta, nos enteramos de lo que nuestros predicadores favoritos hablaron
en su congregación sin invertir casi nada, basta con escribir un pasaje bíblico
en el buscador y accedemos a un infinito de información relacionada. Pero,
¿quién filtra esa información? Nadie, y he ahí el problema, la basta cantidad
de resultados que encontramos no están avalados y corremos el serio peligro de
creer una mentira.
Asistir a un
seminario puede ser la mejor alternativa, existe una importante oferta de
carreras a las posibilidades de cualquiera para formarse y que su certificación
sea seria y completa. Creo que es privilegiado todo aquel que ha tenido esta
oportunidad y sin duda resulta una inversión trascendente para toda la vida.
Sin embargo, ¿Para cuántos nuestra principal escasez es de tiempo? Con la gran
cantidad de responsabilidades que tenemos nos es realmente difícil asistir a
tomar clases.
Le tengo una
buena noticia. Y este es el mejor consejo que puedo dar. Yo lo descubrí desde
niño. Existe un recurso que no es caro, en verdad no lo es, que por lo general
representa el trabajo de un grupo de especialistas que ha dedicado jornadas
enteras buscando su calidad, seriedad, que sea conciso, que sea veraz; este
recurso representa no solo un viaje alrededor del mundo al contener las
opiniones de los expertos, sino además muchos de ellos de otras épocas, este
recurso está disponible las 24 horas y podemos disfrutarlo el tiempo que
tengamos disponible y ser transformados en una experiencia íntima y
cautivadora.
El recurso
del que hablo es el libro. He tenido la oportunidad de trabajar 10 años en la
industria editorial y los he leído desde siempre, de algo estoy seguro: siempre
hay uno para cada tema y uno para cada quien.
Nuestro plan
de crecimiento personal debe involucrar lecturas, en otro momento hablaré
cuáles son las que desde mi perspectiva recomiendo revisar.
Pero si hoy
quieres ser mejor e ir directo hacia la persona que Dios diseño, te recomiendo
lo siguiente: lee un libro. Visita la librería cristiana cercana a tu hogar o
digital si eres muy tecnológico y date la oportunidad de encontrar uno que te
atraiga, que te invite a tener una cita con Él.
Las
conferencias más famosas y los cursos más famosos y costosos están disponibles
a través de los libros. Podemos acceder a una clase de la más prestigiosa
universidad o conversar con eruditos de gran renombre por medio de ellos.
Te invito a
comenzar a leer un libro hoy, y cuando lo termines, no necesitaras que nadie te
motive a ir por el segundo. Habrás sido muy bendecido.
Juan Carlos
Guzmán
Harper
Collins
Mercadotecnia
Jcarlos.guzman@harpercollins.com

Autor: Juan Carlos Guzmán
Fecha: 11-10-2019
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