A menudo
escuchamos a personas pedirle a Dios en oración que envíe un avivamiento,
refiriéndose a que Dios haga algo excepcional, algo sobrenatural que cause un
fervor y una revolución espiritual que se perciba en las congregaciones en
diferentes manifestaciones. Sin embargo, yo soy de las que cree que el
avivamiento más grande y el que menos se busca es el de ser un testimonio vivo
en donde quiera que estemos. Que todos puedan ver a Jesús en nuestra vida. Que
los no creyentes puedan puedan leer que Jesucristo es real y transforma las
vidas. Que cada miembro de la familia desarrolle convicciones firmes y fuertes
porque han quedado grabadas nuestras acciones de verdaderos creyentes en sus
corazones. La familia aprende más por lo que ve en nosotros que por lo que le
podamos enseñar con palabras.
¿Por qué en
lugar de pedir ver cosas sobrenaturales, no tomamos la decisión de hacer cosas
sobrenaturales en nuestra manera de vivir para impactar a nuestra familia y a
todos los que de una u otra forma compartan con nosotros? ¿Qué aspectos
sobrenaturales podemos practicar con la ayuda de Dios? Veamos algunos ejemplos que nos pide la
Palabra de Dios hacer. Amar a nuestros
enemigos, bendecir a quienes nos maldicen, orar por quienes nos persiguen,
confiar en Dios aunque las cosas a veces no sean como quisiéramos que fueran.
Es hacer a otros lo que nos gusta que nos hagan a nosotros. Pero, en este
avivamiento personal en el que cada quien tiene que negarse a sí mismo para que
el Evangelio brille, aquí no se matriculan muchos, porque este requiere
entrega, negarse a sí mismo muchas veces, esfuerzo, y práctica constante.
El Evangelio
no es cuestión de sentir emociones espectaculares sino de vivir acciones
espectaculares porque alguien tan espectacular como Cristo, vive en nosotros.
La época en la que las personas buscan más lo sobrenatural, es en la que menos
autenticidad vemos en las vidas de muchos creyentes. Por tanto, es menester que
aprendamos a creer por fe y no por lo que veamos o sintamos. Porque la fe es
tener la certeza y la convicción de que es real lo que no vemos con nuestros
ojos físicos, pero sabemos que es verdadero y por esa convicción damos la vida.
Los sentidos y las emociones son variables, pero las convicciones permanecen
para siempre.
Queridos hijos, que nuestro amor no quede solo
en palabras; mostremos la verdad por medio de nuestras acciones. Nuestras
acciones demostrarán que pertenecemos a la verdad, entonces estaremos confiados
cuando estemos delante de Dios. Aun si nos sentimos culpables, Dios es
superior a nuestros sentimientos y él lo sabe todo 1 Juan 3.18-20 NTV.
Pídele a
Dios todos los días de tu vida que te capacite para serle siempre fiel,
independientemente de la prueba en que te encuentres, y permítele al Espíritu
Santo De Dios que te moldee, haciendo tú lo posible y dejándole a Él lo
imposible. Desarrollar el carácter a imagen y semejanza De Dios, es el
verdadero avivamiento que transformará vidas y familias. La práctica de la
Palabra avivará el amor que nos une y todos querrán saber: ¿Quién es ese Jesús
que transforma vidas?
Norma
Pantojas DCC, MC #0981
Consejera de
Familia
Autora del
libro: Alegría para la vida
www.normapantojas.com

Autor: Norma Pantojas
Fecha: 25-06-2018
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