La Biblia dice que renovemos la mente, y el individuo tiene la capacidad de hacerlo él, pero ¿cómo hacerlo?
Antes de contestar a esa pregunta hay que dejar claro que la ciencia dice que el cerebro contiene alrededor de 100 mil millones de neuronas, que registran o contienen información, recuerdos, emociones, sentimientos, resentimientos, etc., y que (según se descubrió unos 15 años atrás) algunas de esas funciones se localizan en el corazón, y en otras vísceras.
La gente entiende que esas funciones se hallan en el cerebro, pues le enseñaron que las neuronas exclusivamente se localizan en él. Y cuando la Biblia dice: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. Y, agrega que del corazón (el musculo) brotan los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Se concluye que se trata de una figura literaria, para decir que de lo que hay en la mente surge lo bueno o lo malo. Conclusión a la que también llegué en mis años mozos como estudiante de teología. Pues creí que era una forma metafórica de ubicar en algún sitio neurálgico tales funciones.
Sin embargo, no hay contradicción, la ciencia afirma que existen entre 40 y 50 mil neuronas en el corazón; y, al parecer, tienen mayor capacidad de decidir a favor de lo bueno o lo malo; dependiendo de lo que haya acumulado el propietario. Y pueden llevar a que el cerebro (la mente) actúe sobre las determinaciones del individuo. Y se pueden hacer trabajar para beneficio de todo lo bueno en él.
Aparte de la extensa red de comunicación nerviosa que conecta al corazón con el cerebro y con el resto de cuerpo, el corazón transmite información al cerebro y al cuerpo. Es decir, que el corazón arrastra a la cabeza.
Así, entonces, cuando en el corazón se colocan los deseos de agradar a Dios, ese deseo se concreta en acciones. Pues Dios produce tanto el querer como el hacer. Y si la Palabra es continuamente ingerida a través de los ojos, llega al cerebro a través de la memorización, impacta el corazón por el disfrute y asimilación de ella, y origina el deseo de que se realice. Produciendo, así, la renovación de la mente al ser impregnada continuamente con porciones bíblicas. …todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Y estas han de ser acorde a las necesidades de quien sufre por la dificultad de luchar continuamente contra alguna falla de conducta, pensamiento o acción. Habrá cosas con una dureza extrema en ser vencidas, pero ella misma dice que es como fuego y como martillo que quebranta la piedra. Y pronto hará el efecto de renovación de mente, corazón y vida. De esa manera las neuronas del corazón se imponen sobre las necias del cerebro.